Los productores argentinos creen que la Clorosis Variegada de los Citrus (CVC) es "una enfermedad paraarancelaria", es decir, un argumento para no romper con las barreras comerciales.

Técnicamente, la CVC es una enfermedad que ataca fundamentalmente a las naranjas y que fue detectada hacia principios de la década de 1990 en Brasil y que luego se extendió hacia México. Por lo general es fácilmente visible cuando una fruta está infectada: suele achicarse y ponerse dura, de tal manera que no sirve para uso industrial, indica a LA GACETA la experta de la Estación Experimental, Beatriz Stein.

Según la investigadora, no hay antecedentes en esta región que hagan pensar de su existencia en las plantas. Por caso, tanto en Jujuy, como en Salta y en Tucumán hay quintas de naranjas y de pomelos, en las cuales no se hallaron indicios de CVC. "Si bien es asintomática para el caso de los limones, si hubiera esta plaga (transmitida por una chicharra o cruzando yemas de una planta infectada), debería haberse detectado en los empaques, ya que no pasaría el control de calidad por el tamaño", dice Stein.